TENIS DE MESA
Periodización Inversa de Intensidad Sostenida (PIIS)
El fin de la periodización tradicional: 6 revelaciones neurofisiológicas para rendir al máximo todo el año 1. Introducción: El dilema del atleta moderno y…
Leer artículo
Medición, cálculo y estimación de la altura, el impulso y la potencia; geometría del aparato extensor de la rodilla y transferencia al tenis de mesa
Objetivo. Analizar qué variables registran directamente las alfombras de contacto, el protocolo de Bosco y las plataformas de fuerza; diferenciar altura de salto, velocidad de despegue, impulso, potencia mecánica externa, potencia articular y potencia muscular; y establecer su utilidad y sus límites para la evaluación y el entrenamiento en tenis de mesa.
Método. Revisión narrativa crítica e integradora de conceptos mecánicos, métodos de cálculo y literatura aplicada al salto vertical, al complejo músculo-tendinoso, a la geometría del aparato extensor de la rodilla y a la transferencia del entrenamiento hacia acciones específicas del tenis de mesa.
Resultados. Las alfombras de contacto miden principalmente tiempos de vuelo y contacto, y a partir de ellos calculan indirectamente velocidad vertical y altura balística. El protocolo de Bosco produce una estimación modelada de potencia mecánica externa promedio durante saltos repetidos, pero no mide potencia muscular. Las plataformas de fuerza miden la fuerza de reacción del suelo y permiten calcular impulso, aceleración, velocidad, desplazamiento y potencia mecánica externa. La potencia muscular individual requiere conocer simultáneamente fuerza muscular y velocidad fascicular. La altura alcanzada es un resultado global que no revela por sí sola la estrategia fuerza-tiempo ni la contribución articular o muscular.
Conclusión. El valor de una prueba depende de declarar con precisión qué fue medido, qué fue calculado y qué fue estimado. En tenis de mesa, el CMJ puede ser útil para seguimiento general y control neuromuscular, pero no representa directamente el footwork, el frenado, la inversión de dirección ni la sincronización perceptivo-motriz con la pelota. La evaluación específica debe integrar tareas laterales, unilaterales, de frenado-reimpulso, footwork reactivo y análisis de video.
Palabras clave: salto vertical, alfombra de contacto, protocolo de Bosco, plataforma de fuerza, impulso, potencia mecánica, potencia muscular, penación, ángulo Q, footwork, tenis de mesa.
El salto vertical es una de las acciones más utilizadas para valorar el rendimiento físico, controlar la fatiga y seguir adaptaciones neuromusculares. Pruebas como el squat jump (SJ), el countermovement jump (CMJ), el drop jump (DJ), el salto Abalakov y los saltos repetidos del protocolo de Bosco ofrecen información sobre el resultado global de una acción de propulsión de los miembros inferiores.
El problema no reside en utilizar estas pruebas, sino en atribuirles variables que el instrumento empleado no registra. Altura, fuerza, velocidad, impulso, trabajo y potencia son magnitudes distintas. Dos deportistas pueden alcanzar la misma altura mediante combinaciones diferentes de fuerza, tiempo de aplicación, profundidad del contramovimiento, coordinación interarticular y utilización de componentes elásticos.
Por ello, la interpretación rigurosa exige separar tres niveles:
Esta distinción no invalida los cálculos. El impulso y la potencia son magnitudes derivadas por definición. La cuestión central es conocer qué señales se registraron, qué modelo se aplicó, qué supuestos se asumieron y qué error puede introducir el procedimiento.
Las alfombras de contacto convencionales identifican los instantes en los que los pies están sobre la superficie y los periodos en los que el deportista se encuentra en vuelo. Sus variables directas principales son el tiempo de contacto (tc) y el tiempo de vuelo (tv).
Una alfombra sin sensores de fuerza no registra directamente:
A partir del tiempo de vuelo se calcula la velocidad vertical teórica de despegue y, posteriormente, la altura balística:
Estas ecuaciones suponen que la altura del centro de masas es equivalente en el despegue y en el aterrizaje. Cuando el deportista aterriza con una configuración corporal distinta, el tiempo de vuelo deja de representar con exactitud la elevación real del centro de masas. La revisión de Xu et al. (2023) muestra que los métodos de cálculo de altura no son intercambiables y que la técnica de aterrizaje puede producir sobreestimación cuando se utiliza el tiempo de vuelo.
El protocolo de Bosco fue propuesto como un método de campo para estimar la potencia mecánica promedio durante una serie de saltos verticales repetidos. El procedimiento registra tiempos de vuelo, duración total y número de saltos, y luego aplica una ecuación derivada de un modelo mecánico.
donde Tf es la suma de los tiempos de vuelo, Tt es la duración total de la prueba, n es el número de saltos y g es la aceleración de la gravedad.
El resultado debe interpretarse como una estimación modelada de potencia mecánica externa promedio. No determina directamente:
En un SJ o CMJ aislado, la alfombra registra tiempo de vuelo y calcula altura. Cuando se introducen la altura y la masa corporal en ecuaciones como las de Sayers o Harman, se obtiene una predicción estadística de potencia. El valor depende de la población de origen y de la ecuación seleccionada; por tanto, diferentes ecuaciones pueden producir resultados distintos para el mismo salto.
La altura alcanzada después del despegue depende de la velocidad vertical del centro de masas:
Dos deportistas con una velocidad de despegue semejante alcanzarán una elevación balística similar, aunque hayan utilizado estrategias distintas para producirla. Esa velocidad puede resultar de una fuerza elevada aplicada durante poco tiempo, una fuerza moderada aplicada durante más tiempo, un contramovimiento más profundo, una mayor contribución de una articulación o una coordinación diferente entre músculos monoarticulares, biarticulares y tejidos tendinosos.
La altura es, por tanto, un resultado global. No explica por sí sola cómo se produjo el movimiento.
Una alfombra no registra la curva fuerza-tiempo. Por ello, no puede describir cómo se distribuyó la fuerza durante la fase de impulso ni distinguir entre una fuerza máxima elevada aplicada brevemente y una fuerza menor aplicada durante más tiempo. Si se conoce la masa y se estima el cambio de velocidad, puede inferirse el impulso neto mediante J ≈ mΔv, pero este es un cálculo indirecto condicionado por la validez de la velocidad estimada y por los supuestos sobre despegue y aterrizaje.
También debe diferenciarse el impulso de la fuerza de reacción del suelo, ∫Fz dt, del impulso neto, ∫(Fz – mg)dt. El primero incluye el peso corporal; el segundo representa el cambio de cantidad de movimiento vertical del cuerpo.
Una plataforma de fuerza mide directamente la fuerza de reacción del suelo. Según su diseño, puede registrar las componentes Fx(t), Fy(t) y Fz(t), y en algunos casos momentos y centro de presión. La plataforma no necesita un sensor que “lea vatios”: la potencia se calcula combinando la fuerza medida con una velocidad obtenida por integración o mediante cinemática sincronizada.
Este procesamiento exige definir correctamente el peso corporal, el inicio del movimiento, el instante de despegue, la frecuencia de muestreo, las condiciones iniciales y los procedimientos de filtrado. Es un cálculo biomecánico sólido cuando sus componentes se obtienen con procedimientos válidos, aunque sigue sujeto a error instrumental y de procesamiento.
La primera expresión representa la tasa de trabajo de la fuerza del suelo sobre el cuerpo bajo un modelo puntual; la segunda representa la tasa de cambio de la energía cinética del centro de masas. Ambas convenciones aparecen en la literatura, por lo que todo estudio debe declarar con precisión cuál utilizó.
El entrenador necesita distinguir una adaptación real del ruido de medición. El Error Estándar de Medida (SEM) resume la variabilidad esperable del procedimiento. El Cambio Mínimo Detectable (MDC) con un 95 % de confianza puede calcularse como:
Si, únicamente como ejemplo, un protocolo local presenta un SEM de 2.0 cm, el MDC95 sería aproximadamente 5.5 cm. Esto no significa que 5.5 cm sea un umbral universal. El SEM y el MDC deben obtenerse para el instrumento, protocolo, población y condiciones concretas. Un cambio menor que el MDC local no debería interpretarse automáticamente como mejora o deterioro real.
La potencia externa del centro de masas describe el comportamiento mecánico global del cuerpo, pero no informa directamente cómo se distribuye la generación o absorción de energía entre las articulaciones.
La potencia articular neta se obtiene mediante dinámica inversa combinando plataformas de fuerza, cinemática bidimensional o tridimensional, parámetros inerciales segmentarios y ecuaciones de Newton-Euler. El momento articular neto integra la acción de músculos agonistas y antagonistas, estructuras pasivas, músculos biarticulares y transferencia de energía entre segmentos. Por ello, la potencia articular neta no equivale directamente a la potencia de un músculo individual.
La potencia mecánica muscular es una magnitud real, pero no puede determinarse a partir de la altura del salto ni con una alfombra de contacto. Durante el acortamiento activo el músculo puede generar trabajo mecánico; durante el alargamiento activo puede absorberlo; y si la longitud fascicular permanece momentáneamente constante, la potencia fascicular puede aproximarse a cero aunque exista una fuerza elevada.
La electromiografía informa sobre activación eléctrica, pero no mide directamente fuerza muscular, velocidad fascicular ni potencia. Para aproximar la potencia de un músculo se requiere combinar ecografía dinámica, longitud y velocidad fascicular, estimación de fuerza tendinosa, brazo de momento, dinámica inversa, coactivación y modelos musculoesqueléticos.
El comportamiento de los fascículos musculares no es idéntico al de la unidad músculo-tendinosa completa. Los tejidos tendinosos pueden elongarse mientras los fascículos se acortan lentamente o permanecen casi isométricos, y posteriormente devolver parte de la energía almacenada.
El tendón no produce energía mediante actividad metabólica. Funciona como un elemento elástico que absorbe, almacena y devuelve energía mecánica, con pérdidas por histéresis. Los estudios ecográficos durante el salto muestran que el movimiento de los fascículos y el de los tejidos tendinosos pueden desacoplarse.
En el CMJ, la transición entre descenso y ascenso ocurre cuando la velocidad vertical del centro de masas cambia de negativa a positiva. Este instante no debe confundirse con el tiempo total de contacto de un drop jump ni con una supuesta duración universal del ciclo de estiramiento-acortamiento. Los umbrales cercanos a 200-250 ms se emplean principalmente para clasificar acciones reactivas, pero no constituyen una frontera fisiológica absoluta válida para todos los músculos, ejercicios y deportistas.
La recuperación de energía depende de la rigidez músculo-tendinosa, la magnitud y velocidad del estiramiento, la activación previa, la coordinación, la carga externa, las propiedades del tendón, el tiempo de transición y la técnica. No es correcto afirmar que, después de 200 ms, toda la energía elástica se transforma inevitablemente en calor.
El índice describe la diferencia relativa entre ambas alturas, pero no aísla de forma exclusiva la contribución tendinosa ni el reflejo miotático. También depende de la activación previa, la acumulación de fuerza antes del impulso, la profundidad inicial, el tiempo disponible para producir fuerza, la historia fuerza-longitud, la coordinación, la técnica y la familiarización con la posición estática del SJ.
La fuerza del cuádriceps se transmite a través de una arquitectura tridimensional. Los ángulos de penación, la orientación fascicular, la tracción tendinosa y la alineación frontal condicionan la transmisión de fuerza, pero no miden por sí mismos potencia o impulso.
El ángulo de penación se forma entre los fascículos y la aponeurosis. En un modelo simplificado, el componente longitudinal de la fuerza fascicular depende de cos(α). Sin embargo, un mayor ángulo también permite alojar más tejido contráctil en paralelo. Por ello, no debe concluirse que una mayor penación simplemente reduce la fuerza; la capacidad total depende además del área de sección transversal fisiológica, la longitud fascicular y la activación.
La orientación fascicular siempre debe expresarse respecto a una referencia concreta: aponeurosis, eje del músculo, eje longitudinal del fémur o plano anatómico. Expresiones como “el cuádriceps está orientado a 15°” son incompletas si no se especifican músculo, región, referencia, posición articular y nivel de contracción.
La patela redirige la fuerza del cuádriceps y modifica el brazo de momento del aparato extensor. Si r⊥ es la distancia perpendicular entre la línea de acción del tendón y el eje articular:
Cuando se utiliza la distancia directa d hasta el punto de aplicación, el momento puede expresarse como M = F · d · sin(θ). No debe emplearse a la vez un brazo ya perpendicular y volver a multiplicarlo por sin(θ), porque se contabilizaría dos veces el efecto angular. La potencia articular requiere además la velocidad angular:
El ángulo Q estático aproxima la alineación frontal del aparato extensor, pero no representa con precisión la línea tridimensional real de tracción del cuádriceps ni la dinámica de una acción deportiva. Durante un salto también deben considerarse la aducción y rotación de la cadera, el desplazamiento de la rodilla, la rotación tibial, el movimiento de la patela, la posición del pie y la trayectoria tridimensional del centro de masas.
Una velocidad del centro de masas orientada a 90° respecto a la horizontal indica dirección vertical, pero no informa su magnitud ni demuestra cuánta potencia se produjo.
Para que exista potencia positiva deben coexistir fuerza y velocidad en el mismo sentido. En la posición más baja del contramovimiento, la velocidad puede ser cero y, en consecuencia, la potencia instantánea puede ser cero aunque la fuerza sea elevada.
| Variable | Instrumento o método | Tipo de obtención | Interpretación principal |
|---|---|---|---|
| Tiempo de vuelo | Alfombra o plataforma | Medición temporal | Variable directa |
| Tiempo de contacto | Alfombra o plataforma | Medición temporal | Variable directa |
| Altura por tiempo de vuelo | h = g·tv²/8 | Cálculo balístico | Condicionada por la simetría despegue-aterrizaje |
| Fuerza de reacción del suelo | Plataforma de fuerza | Medición directa | Señal base para cálculos posteriores |
| Impulso GRF | Integración de Fz | Cálculo | Debe declararse intervalo y filtrado |
| Impulso neto | Integración de Fz-mg | Cálculo | Representa cambio de cantidad de movimiento |
| Velocidad del centro de masas | Integración de aceleración | Cálculo | Depende de condiciones iniciales |
| Potencia externa | Fuerza × velocidad | Cálculo | Declarar si se usa GRF o fuerza neta |
| Potencia articular | Momento × velocidad angular | Dinámica inversa | No equivale a potencia muscular individual |
| Potencia muscular | Fuerza muscular × velocidad fascicular | Estimación neuromusculoesquelética | Requiere ecografía/modelos |
| Potencia Bosco | Modelo con Tf, Tt y n | Estimación modelada | No intercambiable con plataforma |
| Ángulo de penación | Ecografía | Medición arquitectónica | No es una medida de potencia |
| Ángulo Q estático | Goniometría o fotografía | Aproximación clínica | No representa por sí solo la dinámica funcional |
El entrenamiento no debe organizarse suponiendo que impulso, potencia mecánica y potencia muscular son una misma capacidad. Cada variable exige estímulos, posiciones, velocidades y tiempos de aplicación coherentes con el objetivo.
El impulso depende del área bajo la curva fuerza-tiempo. Puede mejorarse mediante mayor capacidad de producir fuerza, mayor rapidez para desarrollarla, mejor coordinación, aumento del tiempo útil de aplicación y optimización de la postura y del recorrido. Una sentadilla más profunda no maximiza automáticamente el impulso de cualquier acción deportiva; la amplitud debe seleccionarse de acuerdo con movilidad, tolerancia articular, objetivo, velocidad, posición específica y experiencia del deportista.
La potencia depende de la interacción entre fuerza y velocidad. El entrenamiento puede incluir saltos con o sin carga, acciones balísticas, derivados del levantamiento de pesas, lanzamientos, aceleraciones y cambios de dirección. No existe una carga universal de 30-50 % de 1RM que maximice la potencia en todos los ejercicios. La carga óptima depende del ejercicio, la masa corporal incluida, la técnica, la experiencia, el método de medición y el objetivo deportivo. Es preferible analizar el perfil carga-velocidad o carga-potencia y mantener una intención máxima de aceleración.
La pliometría puede mejorar la rigidez funcional, el control de aterrizaje, la tasa de desarrollo de fuerza, la coordinación y el almacenamiento y devolución de energía. Sin embargo, no toda tarea pliométrica debe buscar el menor tiempo de contacto posible. Primero debe asegurarse el control de la recepción, la alineación y la carga; la altura de caída y la complejidad se ajustan a la capacidad del deportista.
La transferencia suele aumentar cuando la tarea entrenada comparte características con la acción objetivo, pero la especificidad no puede reducirse a clasificar ejercicios como verticales u horizontales. La transferencia depende de:
La evidencia sobre entrenamiento vertical y horizontal no es completamente uniforme. Algunos metaanálisis describen ventajas específicas según la dirección de la tarea, mientras otros encuentran diferencias pequeñas. En consecuencia, no existe un porcentaje universal de transferencia. El trabajo vertical puede desarrollar capacidades generales útiles, pero debe complementarse con tareas que reproduzcan la mecánica, el tiempo, la coordinación y las demandas perceptivas de la acción deportiva.
El footwork del tenis de mesa exige aceleraciones laterales y diagonales, frenado rápido, inversión de dirección, control de un centro de masas relativamente bajo, apoyos asimétricos, reajuste continuo de la distancia con respecto a la pelota y coordinación entre desplazamiento, rotación corporal y golpe. Además, el jugador debe adaptarse a la velocidad, el efecto, la dirección y la profundidad de la pelota.
Los miembros inferiores participan en la generación, absorción y transferencia de energía hacia el tronco y el miembro superior. Sin embargo, una altura elevada en CMJ no garantiza mejor desplazamiento lateral, menor tiempo de reajuste, mayor control del frenado, mayor precisión espacial ni mejor sincronización con la pelota.
El CMJ puede emplearse para controlar cambios generales en la capacidad de propulsión vertical, observar fatiga o preparación neuromuscular, analizar la estrategia fuerza-tiempo cuando se dispone de plataforma y comparar longitudinalmente a un deportista bajo condiciones estandarizadas. Su función es general y complementaria; no constituye una medición directa del rendimiento del footwork.
En acciones ofensivas como el forehand topspin, la eficacia mecánica no depende de la altura del salto, sino de la interacción entre apoyos, frenado, rotación pélvica y del tronco, transferencia segmentaria y ajuste temporal con la pelota. Un jugador con CMJ moderado puede mostrar un rendimiento específico superior si controla mejor el frenado unilateral, la rotación y el reposicionamiento. Por ello, el salto vertical no debe utilizarse como predictor aislado de la calidad del golpe.
La transferencia funcional no se logra únicamente imitando la forma visible del gesto. Deben reproducirse también las restricciones temporales, mecánicas, perceptivas y coordinativas.
Este artículo es una revisión narrativa crítica e integradora, no una revisión sistemática con metaanálisis. Los estudios disponibles utilizan tipos de salto, profundidades, poblaciones, instrumentos, frecuencias de muestreo, convenciones de potencia, modelos musculoesqueléticos y posiciones ecográficas diferentes. Por ello, los valores de fuerza, potencia, penación, orientación tendinosa, SEM, MDC y asimetría no deben generalizarse como constantes universales.
La distinción entre medir, calcular y estimar tampoco implica que solo las mediciones directas sean científicamente válidas. Una variable calculada puede ser altamente válida cuando sus componentes se miden adecuadamente y el modelo físico es apropiado. La investigación futura debe validar baterías específicas de salto lateral, frenado y footwork reactivo en jugadores de tenis de mesa de diferentes edades y niveles competitivos.
Ecosistema TTBiomech
Biblioteca
14 libros digitales + 1 guía bonus. Desde US$90.
Explorar BibliotecaAcademia
Módulo 1 de cada curso GRATIS. US$10 / año.
Entrar a la AcademiaPerformance
Análisis aplicado al rendimiento. US$10 / año.
Entrar a Performance CoachAudiolibros
El conocimiento TTBiomech para escuchar en cualquier momento.
Escuchar AudiolibrosSigue leyendo

TENIS DE MESA
El fin de la periodización tradicional: 6 revelaciones neurofisiológicas para rendir al máximo todo el año 1. Introducción: El dilema del atleta moderno y…
Leer artículo
TENIS DE MESA
El lenguaje también influye en cómo aprendemos el tenis de mesa Durante décadas, en muchos países de habla hispana hemos utilizado expresiones como “golpe…
Leer artículo
TENIS DE MESA
La raqueta toca la pelota, pero el golpe empieza mucho antes. En cada acción eficiente, el cuerpo organiza una cadena de apoyos, rotaciones y…
Leer artículo